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Ana Bolena

Ana Bolena
“No te daré mucho trabajo, tengo el cuello muy fino” – Ana Bolena.

Ana Bolena fue una de las figuras históricas más cruciales de Inglaterra. Su legado es mucho mayor que el simple hecho de haber sido una de las seis esposas del Rey Enrique VIII y de haber sido una de las dos que él mandó a ejecutar; a pesar de que es por lo que mucha gente la conoce.  Ana fue la razón principal por la cual la Iglesia de Inglaterra fue creada y dio a luz a uno de los mejores monarcas de Inglaterra. Sin embargo, la historia no ha sido buena con ella y Ana Bolena es vista como una rompehogares ambiciosa que obtuvo lo que merecía, por casarse con un tirano egoísta y despiadado.

El padre de Ana fue Tomás Bolena, quien tenía el título nobiliario de Conde de Wiltshire; y su madre fue Isabel Howard. Aunque, la fecha exacta de su nacimiento está en discusión, algunos dicen que nació en 1499 y otros, en 1512; sin embargo, la gran mayoría de los documentalistas históricos creen que nació entre 1501 y 1507.

Tuvo una gran educación para la era medieval: recibió tutela en Holanda y en Francia, donde fue la dama de honor de Claudia, la reina consorte del Rey Francisco I de Francia.

Ana Bolena era muy ingeniosa y tenía mucha facilidad para la política medieval. En 1522, cuando volvió de su tutela en las afueras, quiso casarse con su primo James Butler, el noveno Conde de Ormond. Sin embargo, por razones que no son claras, nunca se casaron y Ana quedó triste. No se durmió en los laureles y en vez de quedarse sentada, lamentándose, Ana empezó a hacerse un lugar en la corte y consiguió ser la dama de honor de la entonces esposa del Rey Enrique, la Reina Catalina de Aragón.

Desde aquí, Ana aprovechó que Catalina no podía dar a luz a un heredero y solo había podido dar a luz a una niña, y empezó a planear su ascenso al trono. Comenzó divulgando rumores, que sabía que, eventualmente, llegarían al rey, sobre la incapacidad de Catalina de engendrar varones y que, por eso, el rey debería casarse con ella misma, porque era mas probable que ella pudiese tener un hijo.

Ana Bolena tuvo éxito. El rey empezó a conquistarla en 1526. Al principio, Ana se resistió a sus avances, hasta que el rey le prometió que anularía su casamiento con la reina y que, a cambio, se casaría con ella. El rey le pidió al Papa Clemente VII que anule su matrimonio con Catalina de Aragón, pero la Iglesia se negó a hacerlo, no solo por fundamentos políticos, sino, también, porque la ley eclesiástica lo prohibía. Como consecuencia, Inglaterra comenzó a distanciarse de la Iglesia Católica y empezó a restringir su poder en el país. El Rey Enrique VIII y Ana Bolena se casaron en secreto el 14 de noviembre de 1532. El 25 de enero del año siguiente, tuvieron una ceremonia de matrimonio formal. El matrimonio con Catalina de Aragón fue anulado el 23 de mayo por el nuevo Arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer. Este fue un acto que el Papa no podía perdonar: excomulgó al rey Enrique y a Thomas Cranmer. Por eso, el rey decidió controlar la Iglesia de Inglaterra y ponerse a la cabeza. El 1ro de junio de 1533, Ana Bolena fue coronada como Reina de Inglaterra.

El matrimonio no tendría problemas en tanto Ana cumpliera con su promesa de darle un heredero varón al rey; si no, habría conflictos. Ana era una mujer hermosa que podía mantener entretenido al rey por un rato, pero sus encantos femeninos no iban a durar para siempre. El 7 de septiembre de 1533, dio a luz a una hija, la futura Reina Isabel I, quien se convertiría en una de las mejores monarcas de Inglaterra. El encanto entre la pareja terminó y, para entonces, Ana había tenido tres abortos naturales y no había tenido ningún heredero varón. Así que, Enrique empezó a cortejar a Juana Seymour. Así fue que Ana Bolena se convirtió en una obstáculo, porque se interponía entre Juana y Enrique. 

En abril de 1536, el rey la acusó a Ana de infidelidad, incesto y alta traición. La arrestaron el 2 de mayo y la llevaron a la Torre de Londres, donde tuvo lugar el juicio. El jurado que le tocó estaba compuesto, en parte, por Henry Percy, un hombre con el cual había tenido un amorío, y por su tío, Thomas Howard. El 15 de mayo, se la encontró culpable y la sentenciaron con la pena de muerte. Ana Bolena fue decapitada por un verdugo francés el 19 de mayo de 1536.

No hubo ninguna prueba que pudiera apoyar las acusaciones en contra de Ana. Es más, algunos documentos históricos que siguen existiendo demuestran que muchas de las acusaciones eran falsas, debido a que ella no podría haber cometido dichos delitos, por estar en lugares físicos diferentes a los de los crímenes.

El legado de Ana Bolena es polifacético, ya que, por un lado, fue el centro de los rumores medievales y del Renacimiento por la subversión a la reina original; por la seducción al rey y su consecuente efecto, que fue el quiebre del matrimonio, lo cual llevó a años de guerra con España, y por su participación en desestimar el poder del papado en Inglaterra. Por otro lado, el legado de Ana Bolena también tiene partes positivas: fue la madre de la Reina Isabel I, quien fue una de las mejores monarcas en la historia de Inglaterra. Cuando la Reina Isabel I fue coronada en 1558, Ana se volvió inmediatamente una heroína de la Reforma Inglesa y muchos sostienen que fue la reina consorte más importante que Inglaterra jamás haya tenido

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