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Ted Bundy

Ted Bundy
“No hay protección contra los tipos de influencias que están desatados en una sociedad que tolera la pornografía” – Ted Bundy

Ted Bundy fue un asesino serial ejecutado en 1989 por violación y asesinato de niñas y mujeres adolescentes durante los años setenta. Antes de sentarse en la silla eléctrica, en el estado de Florida, confesó treinta asesinatos, pero el verdadero número es muy probable que nunca se sepa.

Theodore Robert Cowell, luego conocido como Ted Bundy, nació el 24 de noviembre de 1946 en Burlington, Vermont, Estados Unidos. Nació en Elizabeth Lund Home, un hogar para madres solteras; ya que su madre, Eleanor Louise Cowell, conocida como Louise, no estaba casada y solo había sido seducida por un veterano de guerra llamado Jack Worthington. Ted fue criado por los padres de Louise. Él pensaba que ella era su hermana mayor. Años después, dijo que siempre le tuvo rencor a su madre por no haberle dicho quién era su verdadero padre.

En entrevistas, Bundy hablaba maravillas de sus abuelos y dijo que se identificaba con su abuelo y que era muy apegado a él, a pesar de que era un hombre violento, que le pegaba a Louise y que era cruel con animales.

En 1950, Louise, que se había cambiado el apellido a Nelson, se llevó a su hijo y se fueron a vivir con sus primos en Tacoma, Washington. El año siguiente, conoció a un cocinero de un hospital llamado Johnny Culpepper Bundy. Cuando Louise y Johnny se casaron, él lo adoptó a Ted. La pareja tuvo cuatro hijos más y, a pesar de que Johnny siempre trataba de incluir a Ted en las actividades familiares, siempre se lo notaba un tanto distante. No se sabe mucho sobre sus intereses de niño, aunque sí que era un esquiador ávido.

Sus compañeros de la secundaria Woodrow Wilson declararon que Bundy era querido y conocido. Sin embargo, Bundy luego dijo que no sabía qué era lo que tenía que hacía que la gente quisiera ser su amiga.

Ted Bundy se graduó de la secundaria en 1965 y entró en la Universidad de Puget Sound. Luego de doce meses, se cambió a la Universidad de Washington para estudiar chino. Ahí, se enamoró de una compañera de curso, a la que llaman por el seudónimo Stephanie Brooks. Él año siguiente, Ted dejó la universidad. Aceptó varios trabajos de paga mínima y trabajo voluntario, hasta que Brooks terminó su relación con él. Bundy, devastado, se fue de Washington y pasó por Colorado, Arkansas y Filadelfia, hasta que, en 1969, regresó a Washington. Allí conoció a Elizabeth Kloepfer, una mujer divorciada. Formaron una relación, la cual, a pesar de haber sido rocosa, duró hasta los fines de los años setenta.

Bundy decidió ingresar de nuevo en la universidad de Washington y graduarse en psicología. Al graduarse en 1972, al año siguiente lo aceptaron en una universidad de derecho. Durante este tiempo, reavivó su relación con Brooks, a espaldas de Kloepfer. Brooks y Ted consideraron casarse, pero, en 1974, Ted terminó repentinamente la relación. Brooks creyó que Ted había planeado todo eso como forma de venganza, por su separación de 1968. En abril de 1974, Bundy dejó de ir a las clases de abogacía, y, al mismo tiempo, empezaban a desaparecer mujeres en el Noroeste de los Estados Unidos.

No es posible saber con certeza cuándo Ted Bundy empezó a matar, ya que contaba una historia diferente a cualquier persona que lo entrevistase. Es posible que haya empezado a matar cuando era adolescente, pero los primeros casos documentados sucedieron en 1974, cuando tenía veintisiete años. Desaparecía una mujer por mes. Luego confesó, que para ese entonces, había desarrollado las habilidades necesarias para evitar ser detectado y le dejaba a la policía muy poca evidencia para que pudiera investigar. A medida que desaparecían mujeres, muchos testigos declaraban que un hombre con un cabestrillo se había acercado a las víctimas desaparecidas para pedirles ayuda para cargar cosas en su coche, que era un Volkswagen Beetle tostado o beige.

Mientras todo eso sucedía, Bundy trabajaba como asistente de dirección de la comisión de asesoría de la prevención del crimen de Seattle. Incluso allí, escribió un panfleto dirigido a las mujeres sobre cómo prevenir una violación. También, trabajó para el Departamento de Servicios de Emergencia, el cual estaba involucrado en la búsqueda de las mujeres desaparecidas. Allí, Bundy conoció a Carole Ann Boone, quien tendría un rol importante en su vida.

A medida que seguían apareciendo testigos, la policía se sintió confiada y publicó detalles sobre el hombre al cual estaban buscando. Pusieron panfletos por todo el área de Seattle con un boceto, que también apareció en diarios y en la televisión. Kloepfer llamó a la policía y les dijo que sospechaba que Bundy era el asesino, pero la policía estaba recibiendo tantas llamadas, que no la tomaron en serio. De repente, los asesinatos en el noroeste del Pacífico pararon. La policía no paró de investigar y empezó a compilar una base de datos, una de las primeras, con información que recibían de cada evento.

En agosto de 1974 Bundy dejó a Kloepfer en Seattle y se mudó a Utah, luego de haber recibido una carta de aceptación de la Universidad de Derecho de Utah. Pero, cuando llegó, se encontró con que no tenía el mismo nivel que sus compañeros. Poco después, la policía local empezó a recibir reportes de mujeres jóvenes que desaparecían.

En noviembre, Kloepfer llamó a la policía, luego de haber leído que había mujeres que estaban desapareciendo cerca de Salt Lake City. Esta vez, la interrogó el detective Randy Hergesheimer, de la División de Crímenes Mayores. Desafortunadamente, algunos testigos que habían declarado no identificaron a Bundy de entre las fotografías y no había evidencia forense que lo atara a los crímenes.

En 1975, a pesar de que seguía viviendo en Utah, Bundy trasladó sus actividades a Colorado, donde empezaron a desaparecer mujeres de centros de esquí populares como Snowmass y Vail.

En el condado King, en el estado de Washington, la policía ingresó toda su información a una base de datos digital y buscó coincidencias. De lo que podrían haber sido miles de sospechosos, el ordenador los redujo a veintiséis. Uno de ellos era Ted Bundy. Mientras el ordenador trabajaba, la policía leía archivos de sus mejores sospechosos y Bundy apareció allí también.

El 16 de agosto de 1975, la policía de tránsito de Utah detuvo a Bundy y lo arrestó. Su auto fue registrado y se encontraron varios elementos que se podían usar para robar. La policía registró la casa de Bundy, pero no encontró la evidencia suficiente para detenerlo, así que lo dejaron ir, aunque lo pusieron bajo vigilancia las veinticuatro horas.

El mes siguiente, Ted puso en venta el Beetle y la policía tomó la oportunidad para comprarlo y para examinarlo: encontraron muestras de cabello y otras piezas de evidencia que vinculaban el auto, ergo a Bundy, a la desaparición de varias mujeres.

En octubre, Bundy fue seleccionado de una rueda de investigación por varios testigos, pero solo lo podían acusar de secuestro agravado y de agresión criminal. Lo soltaron bajo una fianza de $15.000, pero lo mantuvieron bajo observación. En su juicio, el juez Stewart Hanson Jr. falló en contra de Bundy y lo encontró culpable de secuestro y de agresión, y lo sentenció a entre uno y quince años en prisión. En octubre, le encontraron equipamiento y planes de escape, así que lo pusieron en confinamiento solitario por un par de semanas. Entrado octubre, las autoridades lo acusaron a Bundy con el homicidio de Caryn Campbell y lo transfirieron a Aspen en enero de 1977.

En junio, Bundy acudió a su audiencia preliminar en Aspen, donde eligió ser su propio abogado, lo que hizo que pudiera no tener puestas ni esposas ni cadenas. Aprovechó esto y se escapó del juzgado cuando pudo. Estuvo en la fuga seis días hasta que lo volvieron a capturar. Después, se escapó por segunda vez y llegó hasta Chicago, cuando el personal de la cárcel de Glenwood Springs se dio cuenta de que no estaba. Desde allí viajó a Florida. Robaba para sobrevivir.

El 15 de enero de 1978, Bundy entró en la casa de la sororidad Chi Omega de la universidad del Estado de Florida y atacó a cuatro mujeres jóvenes mientras dormían. Mató a dos de ellas. La policía estimó que los ataques duraron al rededor de quince minutos y que hubo treinta testigos potenciales, que no oyeron nada. Mientras Bundy se escapaba, atacó a otra estudiante, ocho cuadras después, dejándola con heridas permanentes. Luego de haber atacado y matado a Kimberley Dianne Leach, de doce años, Bundy sospechaba que la policía lo estaba por encontrar. Por eso, dejó Tallahassee y condujo por Florida con un auto robado. David Lee, un policía de Pensacola, lo detuvo cerca de la linea estatal de Alabama. Luego de un forcejeo inicial, lo arrestó. Lee no sabía que había arrestado a uno de los diez fugitivos más buscado por el FBI.

Bundy fue a juicio en Miami por los asesinatos de Chi Omega en junio de 1979. El juicio fue cubierto por doscientos cincuenta periodistas y fue el primero de la historia en ser televisado en todo Estados Unidos. El 24 de mayo, se lo encontró culpable y lo sentenciaron con la pena de muerte. Seis meses después, se lo encontró culpable, después de un segundo juicio por el homicidio de Kimberley Leach y, de nuevo, lo sentenciaron con la pena de muerte. El 10 de febrero de 1980, tuvo una tercera sentencia de muerte y esa fue la que se llevó a cabo, nueve años después.

El 24 de enero de 1989, Ted Bundy fue ejecutado en una silla eléctrica en Raiford, a las 7:16. La noche previa a su ejecución, Bundy confesó treinta homicidios, pero no se sabe cuál es el verdadero total. Se estima que pueden haber más de setenta víctimas que no están incluidas bajo su autoría

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