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Audrey Hepburn

Audrey Hepburn

“Creo que la risa es el mejor quemador de calorías.” – Audrey Hepburn

Audrey Hepburn nació en Bélgica el 4 de mayo de 1929. Su padre, Joseph Ruston, fue cónsul de las Indias Orientales Neerlandesas. Por eso, Audrey vivió por toda Europa durante su niñez. Desde muy niña, mientras vivía en Suiza, le interesó el baile. Cuando se mudaron a Londres, en 1948, empezó su entrenamiento como bailarina.

Su madre era la baronesa Ella van Heemstra, una mujer holandesa de la nobleza que se casó con el padre de Audrey en Batavia, Java, en septiembre de 1925. Ambos habían estado casados previamente. Joseph creía, erróneamente, que era descendiente de James Hepburn, el tercer esposo de María I de Escocia; por eso, cambió su apellido a Ruston-Hepburn, porque pensaba que era más aristocrático.

Gracias a la situación económica de sus padres, Audrey tuvo una crianza privilegiada y, debido a sus múltiples mudanzas, aprendió cinco idiomas: inglés y holandés, que aprendió de sus padres, y español, francés e italiano, que aprendió luego.

Sin embargo, el dinero no compra la felicidad. En 1935, Audrey sufrió lo que ella describe como la experiencia más traumática de su vida: su padre abandonó a su familia al mudarse a Londres e involucrarse con el movimiento fascista. Joseph y Ella se divorciaron en 1938. En los años sesenta, Audrey pudo reconectarse con su padre luego de haberlo encontrado con la ayuda de la Cruz Roja de Dublín. Por desgracia, Joseph siguió desinteresado. A pesar de esto, Audrey lo mantuvo hasta su muerte.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Audrey vivió con su madre en Arnhem, en Holanda, porque se esperaba que ese país permaneciese neutral. Sin embargo, luego de que los alemanes lo invadieran en 1940, Audrey se cambió el nombre a Edda van Heemstra, porque se creía que tener un nombre con resonancia inglesa podría traer problemas.

La ocupación nazi de Holanda fue un período difícil para Audrey y su familia. Una vez dijo: «de haber sabido que nuestro país iba a estar ocupado por cinco años, nos hubiéramos pegado un tiro».

Luego del desembarque de los aliados en Normandía, en junio de 1944, la calidad de vida de Arnhem decayó rápido. Además de las dificultades de la ocupación, los holandeses también sufrieron de hambruna, ya que los alemanes habían bloqueado las rutas comerciales y no dejaban que lleguen provisiones a la ciudad. Audrey Hepburn estuvo malnutrida por mucho tiempo. Eso hizo que desarrollara anemia aguda y problemas respiratorios.

Como consecuencia del sufrimiento que presenció durante la ocupación nazi, Audrey desarrolló un sentido de la compasión, que la llevó a tener una segunda carrera como trabajadora humanitaria, durante los años cincuenta. La UNICEF la designó embajadora de buena voluntad. Para realizar su trabajo, tuvo varias misiones en países como Etiopía, Sudan, Honduras, El Salvador y Guatemala. Trabajó con UNICEF toda su vida, hasta hizo un último viaje a Somalia cuatro meses antes de su muerte. Lo que vio en su último viaje le pareció «apocalíptico» y dijo: «es una pesadilla. Presencié la hambruna en Etiopía y en Bangladesh, pero nunca había visto algo así». 

La carrera actoral de Audrey tomó vuelo luego de haber interpretado a una princesa europea llamada Ann, en La princesa que quería vivir, de 1953. Recibió críticas positivas y ganó un Globo de Oro, un premio de Cine de la Academia Británica, BAFTA, y un Óscar por su actuación.

Aunque ganó el premio más importante del cine por La princesa que quería vivir, Audrey Hepburn es más conocida por su rol en Diamantes para el desayuno, de 1961. Recibió otra nominación para el Óscar por haber interpretado a Holly Golightly. Cuando filmó Diamantes para el desayuno, ya había actuado en más de una docena de películas y en varias series televisivas. A lo largo de su carrera fue nominada cuatro veces más para el Óscar y otras cuatro para el BAFTA, de los que ganó dos: uno en 1960 por Historia de una monja y el otro en 1965 por Charada. Audrey es una de las quince personas que han ganado premios Emmy, Tony, Grammy y Óscar.

Audrey no fue solo una actriz talentosa, sino que, también, fue un ícono de la moda. Fue incluida al Salón de la fama internacional de la mejor vestida en 1961, gracias a sus estilos fijadores de tendencia. Uno de sus atuendos de Diamantes para el desayuno consistía en un vestido negro de satén, que fue diseñado por Hubert de Givenchy, guantes largos de vestir negros de satén, un collar de diamantes, una tiara y una boquilla larga. Es, sin dudas, el atuendo más recordado de la película y la imagen que tienen muchos al pensar en ella. El vestido de Givenchy fue vendido de su colección personal en diciembre de 2006 por casi medio millón de libras. Es el ítem más caro que se vendió de todos los vestuarios de todas las películas.

Hepburn se refirió a Givenchy y dijo: «me dio un estilo, una clase y una silueta». Ella prefería usar ropa cómoda y casual en privado y, a pesar de no considerase hermosa, decía «mi estilo es asequible. Pueden verse como yo si tienen el pelo corto, gafas de sol grandes y vestidos pequeños sin mangas».

En cuanto a relaciones, Audrey casi se casa con James Hanson en 1952, pero suspendió la boda a último momento. Dos años después, en septiembre de 1954, se casó con el actor Mel Ferrer. Quería tener hijos, pero sufrió dos abortos naturales, uno de los cuales fue causado por caerse de un caballo mientras filmaba Los que no perdonan. Igualmente, el 17 de julio de 1960 tuvo a su primer hijo, Sean Hepburn Ferrer. Por desgracia, sufrió otros dos abortos naturales en 1965 y 1967. Luego de catorce años de matrimonio, Audrey y Mel se divorciaron en 1968.

Su segundo casamiento fue con Andrea Dotti, a quien conoció en un crucero por el Mediterráneo el mismo año en que se oficializó su divorcio. Se casaron en enero y tuvieron un hijo, Luca, el 8 de febrero de 1970. Quería tener más hijos, pero en 1974 sufrió otro aborto natural. La pareja se separó en 1982.

Aunque no tuviera más hijos, de 1980 hasta su muerte, Audrey mantuvo una relación con un actor holandés llamado Robert Wolders. Nunca se casaron, pero ella describió su tiempo con él como el más feliz de su vida.

Desde 1967, Audrey pasaba la mayoría de su tiempo con su familia o en misiones humanitarias. Su carrera cinematográfica había pasado a segundo plano. Solamente tomaba roles ocasionales, como el rol de Lady Marian en la adaptación de 1976 de Robin Hood de Sean Connery, Robin y Marian. Su último rol protagónico en una película fue en 1981 en They All Laughed. El filme tuvo muy poco protagonismo, ya que el asesinato de una de sus estrellas, Dorothy Stratten, acaparó la atención.

Su último trabajo para la industria del entretenimiento fue un álbum hablado para niños llamado Cuentos Encantados de Audrey Hepburn (Audrey Hepburn’s Enchanted Tales). Audrey grabó en 1992 y recibió un premio Grammy póstumamente.

En 1992, luego de haber vuelto a Suiza de un viaje humanitario a Somalia, empezó a tener una molestia abdominal, por la cual se hizo ver. Lo que al principio eran resultados inconclusos, resultaron ser un cáncer abdominal poco conocido. Se sometió a una cirugía en el Centro Médico Cedars-Sinai, en Los Ángeles, y empezó quimioterapia. Regresó con su familia a Suiza donde celebraron navidad. Ese viaje fue posible gracias a su amigo Hubert de Givenchy que le proporcionó un avión privado, ya que Audrey no podía viajar en un vuelo comercial por su estado.

En Suiza, recibía atención médica en su casa y, a veces, si se sentía bien, caminaba por el jardín. Sin embargo, a medida que pasaba enero de 1993, Audrey estaba cada día más postrada a la cama. El 20 de enero de 1993 murió mientras dormía. Tenía 63 años. Sus hijos la honraron de diversos modos: Sean Ferrer fundó el Fondo para Niños Audrey Hepburn y el Fondo de los Estados Unidos para UNICEF también fundó la Sociedad Audrey Hepburn que tiene a Luca Dotti como presidente. En 2002, la UNICEF honró su labor humanitaria con una estatua llamada La naturaleza de Audrey, que se encuentra en sus oficinas centrales, en Nueva York. El Instituto Estadounidense del Cine la calificó como la tercera estrella más grande de todos los tiempos. Tiene una estrella en Paseo de la Fama, en Hollywood. Su imagen se sigue usando al rededor del mundo en campañas publicitarias. En 2004, Evian llevó a cabo una encuesta que obtuvo como resultado que la mujer más bella de todos los tiempos fue Audrey Hepburn. Por su parte, QVC también llevó a cabo una encuesta que concluyó que Audrey fue la mujer más hermosa del siglo xx.

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