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Roald Dahl

Roald Dahl
“Eres un tonto si quieres ser escritor. Tu única compensación es la libertad.” – Roald Dahl

La mayoría de los chicos de todas las edades de todas partes del mundo conocen, por lo menos, una historia de Roald Dahl. Durante tres décadas escribió diecinueve libros para chicos y se ganó la reputación de uno de los mejores cuentistas de todos los tiempos.

Dahl nació el 13 de septiembre de 1916 en Llandaff, al sur de Gales. Sus padres, Harald y Sofie Magdalene Dahl, eran noruegos.

Los Dahls estaban extremadamente orgullosos de su sangre. Lo nombraron a Roald en conmemoración al héroe nacional Roald Amundsen. Él y sus hermanas Astri, Alfhild y Else hablaban noruego en su casa con sus padres. Los chicos fueron bautizados en la Iglesia Noruega en Cardiff y Roald pasó sus veranos en la casa de sus abuelos, en Oslo.

Harald murió cuando Roald tenía solo cuatro años. A pesar de haber tenido la opción de volver a Noruega, la madre de Roald decidió honrar a su esposo y quedarse en Gales, para que sus hijos pudieran ir a las escuelas británicas, las cuales él consideraba las mejores del mundo.

Luego de la muerte de su padre, Roald asistió a la escuela de la Catedral de Llandaff, hasta que el director le dio una paliza por haber hecho una broma. Por eso, su madre lo sacó de ese colegio y lo mandó a Saint Pete, una escuela pupila británica. Poco tiempo después, Dahl se cambió a Repton, una escuela privada con reputación de ofrecer excelencia académica. Dahl odiaba la estructura y todas las reglas estrictas de esa escuela. Roald era un chico inquieto con mucha imaginación; soñaba con una vida llena de aventuras.

Su madre, a causa de los boletines poco exitosos de su hijo, quería que vaya a Oxford o a Cambridge para educarse mejor, pero cuando Roald se graduó, le escribió: «no, gracias. Quiero ir a trabajar directamente a una compañía que me envíe lejos, a lugares maravillosos, como África o China». Y eso fue lo que hizo. Después de graduarse en 1932, Dahl dejó Repton tan pronto como pudo y se fue de expedición a la Isla de Terranova. Luego de ese viaje, tomó un trabajo en la compañía de petróleo Shell, en Tanzania, África, y se quedó allí hasta 1939.

La inquietud que lo volvió loco en un principio en Repton, reapareció luego de un tiempo; por eso, Dahl renunció a Shell y se unió a la Real Fuerza Aérea. Una vez entrenado en Nairobi, Kenia, se convirtió en piloto de guerra.

Durante su período en la Fuerza Aérea, chocó y aterrizó en Alejandría, Egipto; casi pierde la vida. Este accidente le dejó lastimados el cráneo, la columna y la cadera. Después de dos cirugías de columna y un remplazo de cadera, Dahl fue transferido a Washington DC y se le asignó un puesto como asistente aéreo agregado.

Durante su misión en Estados Unidos, Dahl conoció al escritor C.S. Forrester, creador de las famosas historias del Capitán Horatio Hornblower. Forrester lo incentivó a escribir. Gracias a esto, Dahl escribió su primer cuento corto para la revista Saturday Evening Post. Por un período corto, escribió para otras revistas, como Tales of the Unexpected o el New Yorker.

En 1942, Dahl escribió su primer cuento para niños, pero, a pesar de sus esfuerzos, Los gremlins no tuvo tanto éxito como le hubiera gustado. A pesar de haber habido rumores sobre una película animada basada en el libro producida por la compañía Walt Disney, el proyecto nunca se llevó a cabo.

Impávido, Dahl volvió a escribir historias más oscuras para adultos. En los años cincuenta, continuó escribiendo cuentos cortos, macabros y misteriosos para lectores mayores. Sus colecciones de cuentos cortos mejores vendidas fueron Relatos de lo inesperado, de 1953, y Kiss, Kiss de 1959.

El 2 de julio de 1953, Roald se casó con la actriz Patricia Neal y, a lo largo de su matrimonio de treinta años, tuvieron cinco hijos. Durante su quinto embarazo, Patricia sufrió tres aneurismas en la cabeza. Dahl se hizo responsable de su rehabilitación y la ayudó a reaprender a caminar y a hablar. Eventualmente, Patricia retomó la actuación.

Dahl y Neal se divorciaron en 1983. Dahl se casó con Felicity «Liccy» Crosland ese mismo año. Ellos, previamente, habían tenido una relación. Liccy se quedó con él hasta su muerte.

Dahl seguía interesado en escribir para una audiencia joven, así que, en 1960, lanzó Jim y el durazno gigante. El éxito del libro sería el puntapié inicial para otros diecinueve títulos para chicos, que incluyeron a Charlie y la Fábrica de Chocolate, Matilda, Las Brujas, El gran gigante bonachón y El Súperzorro.

El método de escritura para niños de Dahl estaba tipificado por un balance estratégico entre los elementos claros y oscuros. Aclamado por no desestimar a sus lectores y por tener el humor completamente honesto y subversivo que les gusta a los chicos, Dahl se forjó la reputación de uno de los mejores cuentistas del siglo xx.

Roald Dahl murió el 23 de noviembre de 1990 a los 74 años, de síndrome mielodisplásico. Fue enterrado junto a algunos de sus ítems favoritos, como su taco de billar, algunos chocolates, algunos lápices, una sierra eléctrica y algunas botellas de vino tinto. La Galería para Niños Roald Dahl (The Roald Dahl Children’s Gallery) abrió sus puertas en su honor seis años después, en el museo del condado de Buckinghamshire.

Una vez, Dahl aclaró lo siguiente sobre su comienzo como escritor: «si no me hubieran preguntado por mi escritura, dudo que alguna vez hubiera empezado por mi cuenta». Muchos niños, grandes y pequeños, se alegran de que le hayan preguntado.

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